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LA VECINA DEL TERCERO 3

Bien pensado, no puede ser que no me reconozca cuando me ve. Hasta un perro que hemos visto un día, en jornadas sucesivas, si lo vemos, lo reconocemos. ¿Somos las personas menos que los perros?¿Aunque seamos unos perfectos desconocidos? Genéticamente, según los últimos estudios del genoma humano, el perro y la persona no están muy lejos el uno de la otra. ¿Querrá eso decir algo?¿Tendrá eso algo que ver en el tema que me preocupa? Tampoco la mosca queda muy lejos del ser humano genéticamente. La verdad es que todo ello no me quita el sueño. La que sí me lo quita es ella…

Pero volvamos con lo del taxi, que aún no lo he contado todo. Resulta que después de todo el chasco que me llevé, resignado con los designios de la fortuna, le pregunté al taxista lo que le debía y, para mi asombro, me dijo que nada, que había disfrutado mucho y que incluso me estaba agradecido por mi actuación. Además, compadecido por mi decepción, me convidó a tomar algo y acabamos en un bar que había allí al lado tomándonos sendos cafés. Hablamos de muchas cosas y me contó algunas que más tarde ya explicaré. Acabamos tan amigos y ahí quedó eso.

Por cierto, soy capaz de pedir una baja y dedicarme a un plan sistemático de seguimiento durante una semana, para ver a donde va, qué hace, con quien, etc. Pero me surge la pregunta: ¿Es eso digno por mi parte? ¿No es algo innoble? ¿Porqué no contrato a un detective que haga ese trabajo sucio? ¿Y porqué debo hacer una cosa así? ¿No es más normal que me presente como vecino suyo que soy y le plantee la posibilidad de que si quiere podemos salir algún día de estos y conocernos?

Sobre el asunto de los malos conductores, yo soy de la opinión de que son delincuentes y de que como tal habría que tratarlos. Esto es algo que está costando hacer que alguna gente entienda, pero que poco a poco irá implantándose en todas partes. Una persona que no respeta la vida ajena y que comete todo tipo de tropelías al volante de un vehículo, sea del tipo de sea, es una amenaza social y el tratamiento policial y judicial que se le debe dar ha de ser el adecuado a tal condición. Y si va bebida o drogada, ello ha de considerarse agravante, no eximente. Y a la mínima habría que encerrarla en la cárcel para que supiera lo que es bueno. Y desde luego, retirada del carnet de conducir, que tuviera que volverse a examinar si quisiera volver a conducir. Y que en el nuevo carnet constara que era la segunda y última oportunidad de poseer tal documento.

¡Tendrá coche ella? ¿Moto quizás? ¿Sabe conducir? No tengo manera de saberlo si no la sigo o hago que otra persona lo haga por mi. No sé qué hacer.

¿Y los fabricantes de coches? ¿Porqué fabrican coches que corren a velocidades prohibidas por las leyes de muchos países? ¿Es eso lógico? Si en cada país las marcas de vehículos estuvieran obligadas a limitar la velocidad punta de sus productos, nadie podría correr más de la cuenta. Muerto el perro, muerta la rabia. Pero eso, ¿Acabaría con las imprudencias? ¿Y con los accidentes? Pues no, claro, porque no todas las infracciones se cometen a más velocidad de la permitida; muchas sí, pero todas no. Pero algo se avanzaría quizá. Claro que muchos opinan que gran parte de los problemas los causa la gente que circula “demasiado” despacio. Es una materia opinable, como tantas otras.

Me encantaría ver como conduce ella. La manera de llevar un coche dice mucho de la persona; hay toda una serie de maneras, gestos, actitudes, que denotan la clase de personalidad del que guía un vehículo. También me gustaría saber qué tipo, qué modelo de coche será el suyo.

Porque hoy en día todo el mundo tiene uno al menos. Es muy raro si no es así. Es como un reloj de pulsera. De todos modos debo decir que yo he conocido y conozco a algunas personas que ni tienen coche ni carnet de conducir. Para mí, en ese aspecto ( y sólo en ese) son como un deje de la Prehistoria, un resto de material caducado. Personalmente no consigo entender bajo qué condicionante actúa una de esas personas. Las respeto, claro está, no faltaría más. Se trata de una decisión personal e intransferible, desde luego, pero me choca ver que prefieren depender de un transporte público, normalmente insuficiente y muy incómodo, poco práctico y lleno de desventajas, en mi opinión, con respecto al privado. Fulanito, como no conduce, depende para todo de que alguien le lleve a donde sea, al restaurante donde celebramos la cena de trabajo del viernes, o a la delegación que está a sesenta y cinco kilómetros del lugar habitual de trabajo…

¿Será ella de ese tipo de personas?¿Podríamos llevarnos bien si fuera así? Sí, claro, porque al menos nunca discutiríamos por decidir quien conduce. Siempre dejaría que lo hiciera yo. Y a mí me encanta conducir; para mí es una afición. Y no me canso nunca. Soy capaz de hacer viajes largos, con tiradas realmente fuertes, sin apenas cansarme y, lo que es mejor, disfrutando con ello. Me gusta mucho poder coger el coche y carretera adelante ( o autopista ) a pasarlo bien conduciendo. Llegas a un sitio que no conoces y te espabilas; no dependes de nadie; dispones del vehículo siempre que quieres, para ir a más sitios en menos tiempo; digamos que optimizas mejor tu tiempo.

Seguro que tiene un coche pequeño y coquetuelo, muy femenino. De un color alegre, posiblemente fosforito. Y debe tenerlo siempre bien limpio supongo. Lo guardará en un garaje, no creo que lo tenga en la calle. Me parece una persona bastante sensata y juiciosa. Su manera de vestir…Pero también es verdad que “In vestimentis non est sapientia mentis” , la sabiduría no está en la vestimenta. Este es un refrán romano anónimo, similar al nuestro “El hábito no hace al monje”.

¿Pero qué estoy diciendo? ¿Acaso me estoy volviendo machista? Eso no lo he sido nunca y no voy a empezar ahora. A ver, lo del coche limpito, pulidito, guardado en garaje y tal queda bien para una mujer convencional a la clásica. Pero la mujer actual no es así, porque ha adoptado muchas de las maneras que tradicionalmente han sido propias del hombre. Al salir a trabajar, la hembra de nuestra especie se ha visto obligada , cada vez más, a cambiar muchos de los hábitos ancestrales, que-dicho sea de paso- tenía en función de su situación social y no forzosamente por su condición femenina.

Aún me acuerdo de cuando yo era un chaval y mi madre, cuando viajaba con nosotros, si mi padre no nos acompañaba, tenía que llevar un papel escrito por él autorizándola a hacer tal cosa. Y que en aquellos viajes desde la capital del reino hasta lo que en aquella época se denominaba oficialmente “provincias” la policía subía al tren e iba pasando vagón por vagón, por todos los departamentos. Su función era pedir la documentación a todo el mundo que iba en ese tren. Era en plena época franquista;el padre de familia tenía más prerrogativas legales que el antiguo “pater familias” (lo único que le estaba vedado era mandar sobre la vida y muerte de su familia) . Luego pasó el tiempo y todo cambió y mis padres se separaron…

Seguro que conduce muy bien, porque hoy en día la incorporación del elemento femenino a las actividades laborales cotidianas es un hecho innegable. Antes la gente decía “Pero qué mal conducen las mujeres” “Por una que lo hace bien…” “Conduce bien, no parece una mujer, parece un hombre conduciendo” etc., etc. Y en gran parte estaba justificado porque la mayor parte de féminas no conducían, al menos frecuentemente. Y muchas, cuando cogían un coche…iban un poco mal, digamos. Eso es así, no se puede negar. Pero eso es agua pasada.

Cuando un magnífico director de cine llevó a la pantalla una notable realización sobre el tema de los problemas morales y éticos, de la conducción, etc., “Muerte de un ciclista” , la mala, según el guión, claro, era una mujer. Ahora, la mayor parte de ellas conducen normalmente y, por tanto, saben hacerlo perfectamente. Y además, buenos y malos conductores los ha habido siempre, géneros aparte.

Me acuerdo ahora de aquél taxista y de una cosa que me contó. Según él un día subió al taxi una pareja de recién casados, según parecía. Le dijeron que les llevara al puerto. Una vez allí le dijeron que iban a celebrar una fiesta en su yate y que le convidaban a tomar unas copas si quería. El aceptó y quedaron en encontrarse frente al yate en cinco minutos, mientras él aparcaba. Dicho y hecho, el hombre aparcó y se dirigió tranquilamente al muelle que le habían indicado. Como no vio movimiento alguno por allí, decidió esperar un poco.

Al cabo de unos veinte minutos, viéndose plantado, se marchó por donde había venido. Cuando llegó al sitio en que había dejado el coche, éste no estaba allí. Dos semanas más tarde la policía lo encontró abandonado, sin gasolina, lleno de restos de comida, latas vacías y con la tapicería de los asientos acuchillada. Menos mal que tenía un buen seguro…Me lo dijo hablando del tema de las apariencias, que normalmente engañan.

Las apariencias…¿Me estaré engañando yo con ella? ¿Qué aparenta ella? ¿Y qué es realmente? ¿No me estaré obsesionando realmente por algo que no merece la pena? ¡Y yo qué sé! Pero me gusta…Por cierto, ¿Será religiosa? ¿Tendrá alguna religión, o será agnóstica o atea?

Ya se sabe, la persona agnóstica es aquella que dice que no conoce a ningún dios y que no sabe si existe alguno realmente. No lo niega, se limita a afirmar que no conoce: “agnosco”. El ateo, en cambio, niega la existencia de cualquier divinidad: “ ateos” . Y en uno y otro caso, es una simple cuestión de fe. Si te lo crees, bien, tienes fe. Y si no te lo crees, pues bien también, no tienes fe. Es una cuestión personal.

Credo ut intellegam” , creo para comprender, que decía San Anselmo en su “Proslogium” . O lo que escribió Horacio en su “Satirae” ( “Sátiras” ) “Credat iudaeus Apella, non ego” , que lo crea el judío Apela, no yo.

Cada cual y cada quien ha de tener su propia opinión y nadie se lo debe impedir. No hagamos como tiempo atrás, cuando actuaba la Santa Inquisición. Y no es tema para levantar polémica alguna, ciertamente. Si todo el mundo respeta a todo el mundo, ni peleas ni guerras. Aunque hay algunos que todavía van por ahí en plan retro, practicando o predicando guerras santas y todo ese tipo de cosas. Mientras haya quien los siga…

Dudo que sea una fanática, aunque quien sabe. Y a lo mejor vive con su anciana madre, viuda y llena de manías, una mujer absorbente y dominante que de buen seguro la tiene amargada. Creo haber notado algún día un cierto rictus de sufrimiento, de preocupación en su cara. A lo mejor…

Qué difíciles son las relaciones humanas, de verdad. Personas que aparentemente son normales, no tienen especiales manías, resulta que en realidad son auténticas enfermas mentales, con una visión deformada de la realidad. Bajo el disfraz, la apariencia más inocente, puede ocultarse una personalidad esquizoide aguda, incluso una homicida. Una auténtica bomba de relojería que en el momento más inesperado puede estallar en forma de crisis delirante. Suicidio, asesinatos…

Ella parece muy cuerda, pero y si…¡Qué horror! ¡No quiero ni pensarlo!

Mi profesor de Filosofía de la Facultad nos hablaba mucho del tema del suicidio y de la eutanasia. Por lo que respecta al suicidio, alguna confesión religiosa como el cristianismo lo condena enérgicamente, diciendo que como somos obra de Dios, solo El ( aparte del Derecho Penal de cada país) tiene derecho a decidir sobre nuestra vida. Que no es lícito que nos suicidemos. Realmente, eso del suicidio es todo un tema. En opinión de algunos, hay que ser muy cobarde para quitarse la vida.

En cambio otros piensan lo contrario. ¿Quién tiene razón? Supongo que cada un@ tiene su propia razón. Cada caso es un mundo; recordemos, por ejemplo, que quizás el mayor músico de todos los tiempos de Occidente, Beethoven, cuando se vio sordo, pensó en dar ese paso. Afortunadamente, decidió en el último momento no hacerlo y seguir viviendo. Menos mal, porque sino, entre otras cosas, no podríamos escuchar la Novena. Un compositor sordo ¡Alucinante! Y la música que compuso estando sordo ¡Alucinante también! .

Eso del suicidio es algo realmente delicado. A veces sabes porqué, como aquellos desgraciados que se suicidaban cuando estalló la Gran Depresión en Wall Street. La pequeña fortuna, los ahorros de toda una vida, se esfumaban en un abrir y cerrar de ojos, para desesperación de algunos pequeños accionistas aficionados que no encontraron más salida que quitarse la vida. Lamentable, sobre todo si consideramos que todo ello sirvió, entre otras cosas, para enriquecer aún más a ciertas personas…

Lo del juego, de Bolsa o de cualquier lotería, también es un tema. Si te lo tomas como lo que es, un simple juego, no algo que te va a convertir en una persona rica; si nunca, o casi nunca, juegas, no hay peligro, ni de que te enriquezcas de golpe, ni de que te arruines por ello. Una vez alguien me comentó que en asuntos de juegos de fortuna el peligro está en que ganes una primera vez una cantidad algo fuerte de dinero. Ello, me decía este jugador experto, puede moverte a animarte, a engancharte, pensando que volverás a tener suerte. Con ello demuestras ser poco inteligente, porque un sencillo cálculo de probabilidades te hará ver que si ya te ha tocado una vez, difícil es, matemáticamente, que te vuelva a tocar.

Pero en esto no hay Matemáticas que valgan. Te puede tocar dos veces seguidas. Y ya tenemos a la persona ludópata, que juega compulsivamente y que muchas veces se gasta el sueldo en ello, pasando por alto muchas veces el hecho de tener una familia que mantener. Lo más sano es lo que le ocurría a aquél tipo que se quejaba de que nunca le tocaba. Y cuando alguien le preguntó “¿Con qué número jugaba usted?” el respondía con otra cuestión “¿Ah, pero es que hay que jugar para que te toque?”

¡La gente que se ha arruinado y las familias destrozadas que hay por culpa de una persona ludópata! Me pregunto si ella…Casi no me atrevo a planteármelo. ¿Será jugadora? A lo mejor por eso va siempre sola, porque quizá no tiene amistades, quizá es un ser antisocial, es huraña…O a lo mejor está divorciada y es precisamente por esa causa, con la añadidura del juego…No parece que tenga hijos, o es que viven con el padre. Si es así, podría ser porque a lo mejor en el juzgado no la consideraron competente o solvente para mantenerlos.

Hace años en España estaba prohibido el juego. Así, como suena, los casinos estaban prohibidos; y los bingos. Y mucha gente iba a Francia, que era un país libre según decían, una república, a jugarse los dineros. Era un negocio que habían montado entre otros un grupo de empresarios españoles, catalanes para más señas, de la zona de Sabadell. Era muy curioso porque la misma gente montó también un negocio complementario con el cine. Muchos íbamos a Perpinyà a ver cine erótico y político, ambos prohibidos por el régimen del momento. Y que conste que lo del régimen, al menos en este caso, no tiene nada que ver con dietética.

Y ella, ¿Qué tipo de ideas políticas tendrá? ¿Será lo que se dice de derechas? ¿O más bien de izquierdas? ¿O será de aquellas personas que dicen no entender de política o que les importa un bledo? ¡Vete a saber! ¡Reventaré!

Las ideas políticas ¡Ja! Recuerdo que en los años sesenta, en los países capitalistas, la juventud que se consideraba “progresista” era de izquierdas, mientras que en la URSS la juventud progresista era de “derechas” . Curioso, ¿No? En plena guerra fría, las dos potencias dueñas del planeta rivalizaban por ampliar su respectivo poder y creaban aquí y allá las mismas situaciones de tensión, sufrimiento, hambre, miseria y guerra. Todo eran comandos actuando en forma de guerrillas en diferentes países. Si podían daban golpes de estado y cambiaban el signo político del gobierno. La KGB o la CIA como principales directoras de orquesta según el lugar. Y nosotros viendo las películas del impresentable James Bond, el 007 que las conquistaba a todas con su machismo. “Pero estaba tan bueno…” Al menos eso es lo que dicen todas, las de mi quinta y las jovencitas de ahora. Será verdad…

¿Le gustará a ella también ese tipo de hombre? Al menos físicamente, seguro que sí. Les gusta a todas. ¿Debo estar celoso por ello? No seré tan estúpido yo como para llegar a esos extremos. No soy una persona celosa ¿ O sí? Bueno, en realidad, no lo sé, porque nunca me he encontrado en situación de estarlo. Como nunca he tenido nada parecido a una novia, no me he hallado jamás en semejante tesitura. ¡Y la tinta que se ha escrito y se escribirá siempre sobre el tema! Todo tipo de celos han sido descritos de todas las maneras imaginables, feroces y convulsos en ocasiones, en plan Otelo, incestuosos otras veces, complejo de Edipo incluido. De todo ha habido en la viña literaria sobre uno de los mayores, no sé si decir vicios, defectos o simplemente características del ser humano.

Y es que yo siempre digo que el ser humano es el animal más animal que hay sobre la faz del planeta. No me faltan razones para tal afirmación, desde luego. Ningún ser vivo fracasa tantas veces como él, aunque ello quiera decir también que él ha conseguido recuperarse de sus propios fallos muchas veces, más también que cualquier otro animal.

Un poco estúpido si que lo es el género humano. Para llegar a esta conclusión no hay más que fijarse en el hecho de que normalmente le cuesta admitir lo nuevo, entender aquello que, por novedoso, por diferente, su estrecha mente rechaza como si se tratara de un virus. Es como si nuestra cultura ( y todas las demás) tuvieran una especie de anticuerpos mentales, dedicados continuamente a rechazar todo aquello que no les cuadra exactamente en su espectro de valores sociales.

Veamos por ejemplo cuánto tiempo le costó entender a la cultura occidental europea que sus miembros no son los mejores de la Tierra, que ni su cultura, ni su raza (uso aquí esta palabra de manera totalmente premeditada, que conste), ni su religión, ni su historia, son nada del otro jueves y que no hicieron bien invadiendo los otros continentes, sin ningún miramiento hacia sus habitantes. Pero sobre esto ya volveremos más tarde. Ahora voy a tomarme un café.

¡Y ella que pensará de todo esto? Me gustaría espiar su mente, sólo por un ratito, para ver cuál es su manera de pensar sobre esto. ¿Qué estará haciendo ahora’ ¿Le gustará el café como a mí? Es que yo soy muy cafetero. Siempre lo he sido y es que en mi familia todos lo éramos. Mis padres recuerdo que nos daban a saborear un terrón de azúcar puesto en una cucharilla llena de café. Eso estaba riquísimo y nos vició a mis hermanos y a mí. Lo recuerdo con especial cariño; yo entonces tendría trece años creo. Después todo se estropeó y mi mundo familiar se vino abajo. Dice el refrán que no hay mal que cien años dure y su réplica afirma que ni cuerpo que lo aguante. Uno y otro son verdad.

Pero hablaba de Europa y su ambición. Recuerdo una serie de documentales titulada “El triunfo de Europa” o “El triunfo de Occidente”, no lo recuerdo bien . Es una producción inglesa, claro; muy bien hecha y que tiraba con bala. Ponía a Europa y a sus habitantes en su lugar exacto. Imperialistas, tiranos, invasores, depredadores, seres llenos de una desmedida codicia. Gentes que, aprovechándose de la ventaja que le daban sus armas superiores a las de la población de los otros continentes, se dedicaron a matar, robar, violar, esclavizar…

Puede decirse que desde que los europeos tropezaron con América. Sí, tropezaron, porque lo de Colón fue un auténtico tropiezo. Según parece, después de realizar cuatro viajes de ida y vuelta a las Américas, el tal individuo murió convencido de que donde había estado era en Asia. Y es que la ignorancia de esos europeos era muy, muy grande. A duras penas salían de su Edad Media…

¿Qué ideas tendrá ella sobre estos temas? ¿Será una persona racista? ¿Le tendrán sin cuidado los temas de los derechos humanos, la solidaridad, etc.? Me gustaría mucho saberlo…

Y es que los europeos eran-al menos eso creían ellos-la raza superior. Todavía guardo en mi baúl de los recuerdos, entre mis viejos juguetes más preciados, un álbum de cromos de una colección que hice cuando tenía unos nueve o diez años. Se llamaba “Razas humanas” y alguna vez lo repaso y vuelvo a mirar esos cromos brillantes que representan un “Indígena de la tribu de los Papúes” o “Mujer de las islas Tobrian” o “Tipo mejicano” o “Mujer de Nueva Guinea” y así un largo etcétera. Todos ellos ataviados con sus mejores trapitos y adornos varios. Algo así como los grupos de “Coros y danzas” de “Educación y Descanso” . Ciertamente impresionante.

Hicieron mucho daño los europeos. Allá donde iban se hacían acompañar por los cuatro jinetes del Apocalipsis: La Muerte, la Peste, la Guerra y el Hambre. Por donde pasaban no sé si volvía a crecer la hierba, pero desde luego dejaban huella . Resultan difíciles de olvidar…

El Apocalipsis, como es sabido, es una palabra griega que significa descubrimiento, revelación. Lo que los europeos revelaron al resto de habitantes del planeta es algo ciertamente mejorable. Yo diría que no lo necesitaban…Cualquier europe@ era “Nec pluribus impar” , no inferior a la mayoría, es decir, superior a todo el mundo, como rezaba el emblema de Luís XIV de Francia.

Este tipo de cosas no sé si a ella la afectarán poco o mucho. Incluso quizás las desconozca. Es posible que se trate de una de esas personas ignorantes, limitadas en conocimientos y en discernimiento.

Gente de este tipo hay mucha, desde luego. Está claro que en el género humano predomina el tipo de inteligencia y sobre todo de cultura más bien escasa. La gente realmente culta e inteligente no abunda como sería de desear. Y ello no tiene nada que ver con el tipo de mentalidad que se posea. Me explico: Cualquiera puede ser culto e inteligente, pero ser a la vez un impresentable como persona. Con la cultura no se adquiere necesariamente un nivel ético elevado. Lo que se tiene es un conjunto de herramientas que pueden conducir hacia un determinado comportamiento, no por fuerza noble, ni mucho menos.

¡Qué tendrá que decir ella a todo esto? ¿Estará de acuerdo conmigo o no? Siempre me asaltan la duda y el temor de que no seamos coincidentes en ciertas cosas. Porque es muy importante en una pareja la comunión de intereses, el tener ideas parecidas, al menos sobre las cosas más fundamentales. Hay que ver, cualquiera diría oyéndome que soy un profesional experimentado en el tema de la pareja.

Los europeos y sus andanzas por esos mundos, los nuevos y los viejos. En principio, el que estaba bien en su casa no tenía porqué salir a buscar aventuras, salvo excepciones que, por el mero hecho de serlo, confirman la regla. Normalmente quienes escaparon de nuestro continente eran lo bueno y mejor de cada casa, por decirlo con una cierta dosis de piedad. Todo tipo de delincuentes, convictos o no, presos comunes y cosas semejantes, amén de ciertos grupos sectarios de ciertas confesiones religiosas. Acompañado todo ello, eso sí, de lo oficial, tanto en el terreno material como en el espiritual: Una nutrida representación de los altos mandos políticos y eclesiásticos de aquella Europa. Y como base pues eso, desesperados de toda clase y condición.

Iban conquistando, arrasando, “civilizando” capturando y “cristianizando” a aquellos “indígenas” americanos que alucinaban, no saliendo de su asombro por no saber cuál de los dos era el animal; si el que desmontaba del caballo o el cuadrúpedo mismo. Aún me acuerdo de aquellas clases de Religión del Bachillerato en que se nos explicaba que los creyentes de otras religiones no católicas estaban equivocados, pobrecillos y que no verían a Dios. Todo un problema para nosotros que, en nuestra buena fe, pensábamos que todo el mundo era bueno. Resultaba que sí, pero unos más que otros. Un auténtico intríngulis.

¿Y ella dónde estará en estos momentos? ¿A dónde habrá ido? Porque la he visto salir y aún no ha regresado. Es algo tarde ya ¿Le habrá pasado algo? Con la cantidad de sinvergüenzas que andan sueltos por ahí, no me extrañaría que…Pero, calla, que ya la veo. Acaba de doblar la esquina ¡Uy! ¿Me habrá visto? ¡Ha mirado hacia aquí! A esta distancia no creo que vea nada. O sí, a lo mejor ha notado que había alguien mirando por la ventana. Pero bueno, eso no tiene nada de extraño. No puede ser que relacione el hecho de que alguien se asome a la ventana de su casa con que nadie la esté esperando, justamente a ella. Eso sería muy pretencioso por su parte. Simplemente absurdo. ¿Me decido? ¡Me decido! Agarro la basura y la bajo, como si tal cosa, así me la encontraré casualmente…Pero ¿Porqué tengo tanto miedo, tanto terror?

SEGUIRA

Publicado por ramonmontanyàimaluquer

Nacido en Madrid, 1947. Doctor en Filosofía y Letras, arqueólogo y escritor. Jubilado, ha ejercido de profesor en la UNED y es catedrático de secundaria. Actualmente vive en Ponts.

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